Patrimonio
Siglos de historia que se recorren sobre dos ruedas
Pedalear por la Sierra de Guara no es solo un ejercicio físico. Es atravesar capas de historia acumuladas durante miles de años en un territorio que guarda, entre sus cañones y gargantas, uno de los patrimonios culturales más ricos del Prepirineo aragonés. Los mismos caminos que recorrieron pastores, ermitaños y peregrinos son hoy senderos MTB que conectan pueblos, ermitas y paisajes únicos.
Pinturas rupestres y megalitos
El río Vero concentra uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes de Europa. En sus paredes de piedra, decenas de abrigos y cuevas conservan pinturas prehistóricas que conforman el Parque Cultural del Río Vero https://parqueculturalriovero.com/es, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1998 bajo la denominación «Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica» https://www.culturaydeporte.gob.es/cultura/areas/patrimonio/mc/patrimonio-consejo-europa/itinerarios/presentacion/arterupestre.html.
Esta figura del patrimonio cultural aragonés (http://www.patrimonioculturaldearagon.es/parque-cultural-del-rio-vero) abarca los tres grandes estilos del arte parietal europeo: Paleolítico, Levantino y Esquemático. Una línea de tiempo visual que arranca hace 24.000 años en la cueva de la Fuente del Trucho — la única manifestación paleolítica de Aragón — y se extiende hasta las sociedades agrícolas del Neolítico y la Edad de los Metales, que dejaron iconos naturalistas de fama mundial como los ciervos de los abrigos de Chimiachas y Arpán. Parque Cultural Río Vero : Turismo de Aragón (turismodearagon.com)
El Centro de Visitantes sobre el Arte Rupestre, en la localidad de Colungo, organiza visitas guiadas a los principales abrigos y actividades para todos los públicos.
La sierra guarda también construcciones megalíticas dispersas por el territorio: dólmenes y cistas funerarias levantadas entre el Neolítico y la Edad del Bronce. Los dólmenes de Ibirque, Belsué, la Losa Mora de Rodellar y el conjunto entre Almazorre y Paúles de Sarsa son paradas que cualquier ciclista curioso puede integrar en su ruta.
Romanización, santos ermitaños y santuarios rupestres
Roma dejó su huella en la calzada romana que unía Osca (Huesca) con Ilerda (Lérida), con restos documentados en Pertusa y Berbegal, y en la toponimia de buena parte de los pueblos de la comarca. Tras el Imperio, la lenta cristianización del territorio dio lugar a fundaciones de monasterios y ermitas enclavadas en los rincones más inaccesibles de los cañones: San Martín de la Bal d’Onsera, San Chinés, San Cosme y San Damián en Vadiello, San Martín de Rodellar o San Martín de Lecina son algunos ejemplos que siguen siendo focos de peregrinación popular.
Desde 2020, el Camino de San Úrbez o GR 268 recorre este legado eremítico conectando San Pedro el Viejo de Huesca con la ermita de San Úrbez de Añisclo, atravesando el eremitorio de San Martín de la Bal d’Onsera y el santuario de San Úrbez de Nocito. Un itinerario que en varios tramos comparte trazado con rutas ciclistas de la zona. https://www.apiesdescalzos.es/tags/GR%20268/
La Edad Media. Fortalezas, castillos, iglesias y puentes
La frontera entre el mundo cristiano y el islámico atravesó durante siglos las sierras prepirenaicas, dejando torres vigía, recintos defensivos y pequeñas iglesias románicas que salpican el paisaje de Guara. Los restos del Salto de Roldán, la torre de Santa Eulalia la Mayor, Arraro, el castillo de Azaba cercano a Almazorre o Los Santos de Sebil son testigos silenciosos de aquella época, acompañados a veces de iglesias como Sescún, La Fabana o la Virgen del Castillo de Rodellar. Para información de todos los elementos patrimoniales: http://www.patrimonioculturaldearagon.es/bienes-culturales y http://www.romanicoaragones.com/
El arte románico tiene presencia notable en las iglesias y ermitas de Alberuela de Laliena, Panzano, Santa Cilia de Panzano, Santa Eulalia la Mayor, San Julián de Banzo, Chibluco, Belsué, Nocito, Bentué de Nocito, Bara, Nasarre, Las Bellostas, Sarsa de Surta y Almazorre, con sus joyas máximas en la Colegiata de Santa María la Mayor de Alquézar http://www.alquezar.es/ y en el monasterio de Nuestra Señora de la Gloria en Casbas de Huesca.
Si buscas interiores fascinantes, San Miguel de Barluenga, Santa María del Monte de Liesa, San Miguel de Foces en Ibieca, San Fructuoso de Bierge o Nuestra Señora de Treviño en Adahuesca conservan sobresalientes conjuntos de pintura mural francogótica de los siglos XIII-XIV. Visitas guiadas en https://turismo.hoyadehuesca.es/parque-natural-de-guara/turismo-cultural y en https://somontano.org/cultura-y-patrimonio/visitas-guiadas-a-nuestro-patrimonio-y-talleres
La sierra también guarda un legado medieval vivo en leyendas y tradiciones, como el despoblado medieval de Las Casas, recordado en Adahuesca con la leyenda de «Las Abuelas de Sebil». Toda la información en el Centro de Interpretación de Leyendas y Tradiciones de Adahuesca.
Y una parada obligatoria en cualquier ruta por Guara son los puentes medievales que salvan las gargantas de la sierra: Villacantal, el del Molino o Fuendebaños y el de L’Albarda en Alquézar, el puente Coda o de las Cabras en Rodellar, el de Pedruel en el Alcanadre, el de Famiñosa en Abiego, el de Sipán sobre el Guatizalema o el del Diablo en Colungo. https://www.huescalamagia.es/blog/ruta-por-los-puentes-mas-impresionantes-de-la-sierra-de-de-guara/
Modernidad, renovación del patrimonio y despoblación
El siglo XVI trajo prosperidad e iglesias de grandes proporciones a la comarca — Bierge, Abiego, Azara, Peraltilla — con estructuras góticas que ya asomaban al Renacimiento, siguiendo el modelo de la catedral de Barbastro https://barbastro.org/que-ver/monumentos/conjunto-de-la-catedral. Las casas palaciegas de muchos pueblos reflejan el poder de las familias propietarias de la época. Los siglos posteriores dejaron el arte barroco en parroquias y santuarios marianos como Santa María de Dulcis (Buera) o Santa María de la Nuez (Bárcabo).
Las grandes transformaciones económicas y sociales del siglo XX golpearon duramente a la sierra. Entre las décadas de 1950 y 1970, el éxodo rural y la despoblación vaciaron pueblos enteros. Los lugares y pueblos deshabitados de Nasarre, Otín, San Hipólito, Letosa y Bagüeste, dentro de los límites del Parque Natural, son hoy destino de rutas MTB que combinan la aventura con una reflexión inevitable sobre el territorio y su memoria. Más información en http://www.despobladosenhuesca.com/ y en https://lospueblosdeshabitados.blogspot.com/search/label
Desarrollo rural, paisaje humanizado y patrimonio
La declaración del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara (1990), junto con el Parque Cultural del Río Vero y el Geoparque Sobrarbe-Pirineos, marcó un punto de inflexión impulsado por la Unión Europea y el empuje de sus habitantes hacia la puesta en valor del patrimonio natural y cultural. Hoy Guara es un referente del desarrollo sostenible donde el patrimonio forma parte activa de la experiencia del visitante.
De la desmemoria y el deterioro se han salvado numerosos elementos etnológicos de gran valor e interés: molinos de harina y de aceite en Bara, Abellada, Almazorre y Alquézar, azudes con sus canales, lavaderos, casetas de campo, bordas y pajares, arnales y colmenares rupestres en el entorno de Lecina, hornos de cal, pozos de nieve en las zonas más altas, pozos-fuente en Nasarre y Adahuesca, y esconjuraderos como los de Almazorre o los cercanos al santuario de San Cosme y San Damián.
Los paisajes humanizados que han llegado hasta nosotros — bancales de piedra seca, los Fenales de Used, la Cañada Real de Nocito y la Cabañera de la Sierra Sebil con su estratégico Mesón de Sebil — son parte de un patrimonio vivo que el ciclista tiene el privilegio de atravesar despacio, a la velocidad justa para no perderse nada.